Felicitaciones, presidente Medina

(Escribí este artículo el martes de la pasada semana, pero dudé de publicarlo. Hoy, cuando 163 de 194 países miembros de las Naciones Unidas refrendaron el Pacto Global por una Migración Segura, Ordenada y Regular, lo rescato del archivo en el que estaba guardado)

A partir de este martes 4 de diciembre, toda conjetura (hablar de análisis linda la pornografía), mediática o privada, deberá concluir en que el presidente Danilo Medina tiene sobradamente ganada su fama de avezado estratega político.

Hasta este día, para llegar al cual neonacionalistas y “progres” derramaron caudales de palabras y tinta contra Pacto Global para la Migración Segura, Ordenada y Regular propiciado por la ONU, Danilo Medina era el principal responsable de la “haitianización” de la República Dominicana. Bastó que Flavio Darío Espinal ocupara el podio en el salón Orlando Martínez de la sede palaciega, para que se produjera una vuelta de tuerca.

Alrededor de diez minutos después de la comparecencia del consultor jurídico, habían desaparecido las razones para imputar al mandatario una aviesa proclividad a “traicionar” al país y su “soberanía”. Como dijera en un tuit la aguda Argénida Romero, a los imputadores “se les acabó el tema”. ¿Quién osará señalar con el dedo al presidente después de no solo negarse a refrendar el Pacto sino, incluso, a anunciar la ausencia dominicana de la reunión en Marrakech como máxima demostración de rechazo? Sobre todo, apenas cinco meses después de que, por obra y gracia de mil y un duendes, el país pasara a ser miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que ahora dejamos plantada.

¿Ganaron los neonacionalistas esta escaramuza? Sí y no. Sí porque su perversa ideología arrastró a partidos oportunistas, como el PRM, y obligó al silencio a oficiantes de la labilidad, como Alianza País, dando la impresión de mayoría porque sus posiciones eran también secundadas por otras veleidosas siglas políticas. La pugnaz (a veces y “asigún”) sociedad civil hizo mutis, como si la mudez la vacunara contra el maléfico sambenito de agencia extranjera. Ayudado por los medios, que desplegaron todas sus artes para fabricar una supuesta opinión pública adversa al Pacto, el neonacionalismo antihaitiano los permeó a todos.

No ganó, sin embargo, porque el protagonismo dela “patriótica” decisión recae en Danilo Medina quien, como ya dijéramos, invalidó el expediente acusatorio de traición y permisividad frente a la“invasión” haitiana. Es él quien se lleva la gloria de haber plantado cara al pacto,que pendía como espada de Damocles sobre nuestra “soberanía”.

Cuando el lunes, y precipitadamente, el gobierno anunció la comisión que debía rendir el informe que sustentara la decisión que sería adoptada,  los neonacionalistas gritaron que tener a Gustavo Montalvo en ella era poner la Iglesia en manos de Lutero. Las invectivas contra el funcionario se lanzaron a granel. Abundancia de insultos que tocó igualmente al presidente porque, en definitiva, el Pacto era también ocasión de socavar la base política del gobierno. Eso los llevó a anticipar que el documento sería firmado consumándose el “patricidio”.

¿Qué nos queda de todo esto? Un patética resaca: la desnudez político/ideológica de una “oposición” desnortada, asumiendo vicariamente el discurso neonacionalista y delirando con asegurar votos de odio en las urnas de 2020. Y un neonacionalismo envalentonado porque cree haber salido triunfante. Sonriendo frente a ellos –con legítimo orgullo–, está un presidente Danilo Medina que pasará a nuestra tragicómica historia nacional como el que “salvó” a la República Dominicana de una tenebrosa conspiración internacional contra su integridad. Tiene razón en sonreír: otros amarraron y él enlazó.

Para muestra, un botón: a partir de las cuatro de la tarde de este martes, los que hasta poco antes estigmatizaban al presidente tornaron la crítica en elogio y aplaudieron entusiasmados su mesura. De “rechazo y presión” a “gran respaldo”. El riesgo era interno y Medina supo capearlo. Que seamos uno entre los diez países que han declarado que no firmarán el pacto no tiene consecuencias ni repercute.  Somos un punto perdido en el mapa de la geopolítica internacional. Donde adscribirlo podía causar ruido era en la República Dominicana, y él lo asordinó. Hay que felicitarlo.