El Pacto Mundial para la Migración y nuestros políticos

PARADE DOMINICAN

Foto: Lehman College

Me pregunto cuántos de los objetores de la posible firma por el país del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular propuesto por Naciones Unidas ha leído el documento. No pienso en quienes acostumbran hablar por boca de ganso, esos que no leen absolutamente nada pero repiten cualquier cosa que los reafirme en su tubular visión del mundo. Pienso de manera particular en los políticos que en estos días han hablado sobre el pacto, no apremiados por la inmediatez de su firma en Marruecos sino porque encuentran en él, o creen hacerlo, la oportunidad de pescar en las cenagosas aguas del antihaitianismo.

El pormenorizado documento de 39 páginas está en discusión desde hace dos años, cuando el 19 de septiembre de 2016, en la Asamblea General de las Naciones Unidas los jefes y jefas de Estado y Gobierno se reunieron para hablar sobre migraciones. Un año más tarde, los Estados miembros emitieron la llamada “Declaración de Nueva York”, que dio inicio a un proceso de consulta y negociación intergubernamental para arribar, en este diciembre de 2018, a la adopción definitiva del pacto.

Pese a ello, los hay que se han atrevido a afirmar que el manejo gubernamental en la materia ha sido opaco y poco transparente. En concreto, José Paliza afirmó que la decisión de adherir el documento no puede ser privativa de un gobierno “para el cual el tema migratorio y la frontera no son prioridades”. Otros, como Quique Antún, en su consabido lenguaje patriotero, hablan de traición al país, soberanía, etc. Al final, todos coinciden en su rechazo a un instrumento que busca el compromiso de los países y Estados con un régimen migratorio que respete los derechos fundamentales de los migrantes. Es decir, que procura justicia, equidad y aprecio por la dignidad humana.

Parte de la culpa de que estos discursos conservadores resuenen la tienen los medios de comunicación, que no confrontan las objeciones con el texto. O porque, cuando reseñan la fuente original, dejan al desnudo la incapacidad de comprensión lectora de sus periodistas encargados de redactar notas sobre el tema.

Una primera cuestión deberían saber todos cuantos se aventuren a la opinión: el pacto no es vinculante. En el párrafo 7 del preámbulo se dice taxativamente:

Este Pacto Mundial presenta un marco de cooperación no vinculante jurídicamente que se basa en los compromisos acordados por los Estados Miembros en la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes. Su propósito es fomentar la cooperación internacional sobre la migración entre todas las instancias pertinentes, reconociendo que ningún Estado puede abordar la migración en solitario, y respetar la soberanía de los Estados y sus obligaciones en virtud del derecho internacional”.

En el tema Unidad de propósito, punto 15, literal c) está escrito:

“Soberanía nacional. El Pacto Mundial reafirma que los Estados tienen el derecho soberano a determinar su propia política migratoria y la prerrogativa de regular la migración dentro de su jurisdicción, de conformidad con el derecho internacional. Dentro de su jurisdicción soberana, los Estados podrán distinguir entre el estatus migratorio regular e irregular, incluso al decidir con qué medidas legislativas y normativas aplicarán el Pacto Mundial, teniendo en cuenta sus diferentes realidades, políticas y prioridades, y los requisitos para entrar, residir y trabajar en el país, de conformidad con el derecho internacional”.

En el Objetivo 4: Velar por que todos los migrantes tengan pruebas de su identidad jurídica y documentación adecuada, punto 20, se dice:

“Nos comprometemos a cumplir el derecho de todas las personas a la identidad jurídica proporcionando a todos nuestros nacionales pruebas de su nacionalidad y la documentación pertinente, para que las autoridades nacionales y locales puedan determinar la identidad jurídica de los migrantes a su llegada, durante su estancia y para su regreso, así como garantizar la eficacia de los procedimientos migratorios, la prestación eficiente de servicios y una mejor seguridad pública. Nos comprometemos además a velar, con las medidas apropiadas, porque se expidan a los migrantes documentación adecuada y documentos del registro civil, como partidas de nacimiento y actas de matrimonio y defunción, en todas las etapas de la migración, como medio de empoderar a los migrantes para que ejerzan efectivamente sus derechos humanos”.

De lo que aquí se habla es de que cada país provea a sus ciudadanos migrantes los documentos que les permitan demostrar su identidad jurídica a su llegada al país receptor, pero en la República Dominicana se ha interpretado (nota periodística incluida) que el “Pacto de Migración exige dar papeles a todos extranjeros”.

Además, el Objetivo 9 Reforzar la respuesta transnacional al tráfico ilícito de migrantes, literal d) compromete a:

“ Adoptar las medidas legislativas y de otra índole que sean necesarias para tipificar como delito el tráfico ilícito de migrantes cuando sea intencionado y tenga por fin reportar, directa o indirectamente, beneficios económicos u otros beneficios materiales al traficante, y castigar con penas más graves el tráfico ilícito de migrantes en circunstancias agravantes, de conformidad con el derecho internacional”.

En el Objetivo 11: Gestionar las fronteras de manera integrada, segura y coordinada, literal b) queda clara la obligación de:

“Establecer estructuras y mecanismos apropiados para , incluso mediante la verificación de los antecedentes de las personas antes de su llegada, la notificación previa por los transportistas de pasajeros y el uso de la tecnología de la información y las comunicaciones, pero defendiendo el principio de no discriminación, respetando el derecho a la privacidad y protegiendo los datos personales”.

¿Si hubieran leído el pacto con intención constructiva antes de hablar, los políticos que se han pronunciado contrarios lo objetarían? Lamentablemente, pienso que sí, que lo harían de todos modos porque, como escribiera más arriba, a esas posiciones, cuando no explícito, subyace un vergonzante antihaitianismo y el deseo de sacar provecho político agitando el fantasma de la supuesta pérdida de soberanía.

No son tiempos buenos, hay que reconocerlo. La democracia y su sentido de justicia pierden terreno aceleradamente. Pero me desuela que en un país emisor de migrantes sus ¿líderes? políticos ¿democráticos? no se avergüencen de coincidir con las posiciones antiinmigrantes, xenófobas y ultraderechistas de Donald Trump, el primer ministro húngaro Viktor Orbán y el ministro de Interior italiano Matteo Salvini, por solo mencionar tres de la jauría derechista que acorrala al mundo.

PD. Si le interesa leer el texto y el vínculo no le funciona, utilice esta URL

https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N18/244/50/PDF/N1824450.pdf?OpenElement

Aquí encontrará la Declaración de Nueva York

https://es.scribd.com/document/394717373/Resolucion-de-Nueva-York

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15 Comments

  1. Yo entiendo que los asuntos migratorios son único y exclusivo de cada país por lo que hay que dejar que cada país elabores su política migratoria.
    Hoy en días en muchos países son los emigrantes que mantienen la base económica de dicho país.

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  2. Los procesos de imbecilización en nuestra sociedad son ya agobiantes. Los primeros que no leen son los comunicadores, agobiados por chequer sus twitters, fb-uses, instagram, etc. Junto a ellos los políticos, más pendientes de lo que diga su barbero o modesto de lo que dice la letra. Este texto tuyo es bien valiente, querida Margarita, y hay que seguir enfrentando la desinformación y la maldad en nuestro país. Porque sí: porque ahora los dominicanos queremos aparentar “desarrollo” reduciendo al ser por su color y procedencia.

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  3. Còmo podemos confiar en la firma de un documento de una organizaciòn que por ejemplo ha premiado a la Bachalet con un cargo en dicho organismo cuando èsta tiene serias denuncias de corrupcion en Chile? y còmo confiar en la firma de los peledeistas? ademàs si no es vinculante por què hay que firmar? y si estamos en el derecho de aplicar nuestras leyes por què hay que firmar?

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    1. Debemos firmarlo porque los regímenes migratorios deben contribuir al respeto de los derechos humanos, regular y ordenar la migración para evitar el tráfico y la trata, etc. Eso beneficiaría grandemente a los dos millones de dominicanos que, según informaciones Programa de Estimaciones de Población de la Oficina del Censo de Estados Unidos para el año 2017, residen en ese país. Trump tendría menos margen para sacarlos de los servicios sociales o deportarlos. Lo mismo con los que residen en otros países del mundo. Por otra parte, señora, Michelle Bachelet nunca ha sido acusada de corrupción. Puede comprobarlo por usted misma si hace el esfuerzo de indagar en fuentes confiables.

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      1. En primer lugar Estados Unidos no entro en ese programa, Haití tampoco, y en segundo lugar , en RD las leyes no se cumplen por lo que las mismas personas que trafican lo seguirán haciendo. Lo que si es seguro que esto es una amenaza a nuestra soberanía aunque quieran disfrazarlo

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      2. ¿Estados Unidos le parecen un buen ejemplo? A mi no, y menos bajo la presidencia de Trump, xenófobo y racista, además de patán de antología. Que las leyes no se cumplan en la República Dominicana tampoco es buen argumento; uno mejor sería que debemos proponernos que las leyes sean algo más que papel mojado. Lo mismo digo sobre el tráfico de personas y sus responsables. No, definitivamente, no creo en ese fatalista, acomodaticio y cobarde juicio sobre nosotros mismos que se expresa en la frase “somos así, así somos”. Y, después, el concepto soberanía, convertido en palabreja, no me explica nada ni alienta mis miedos. ¿Soberano un país donde el 68% de su deuda total es deuda externa? ¿Soberano un país que destina el 3.3 de su PIB al pago de intereses? ¿Soberano un país donde la inversión extranjera hotelera veda el derecho CONSTITUCIONAL al usufructo de las playas? ¿Soberano un país donde sectores clave para la seguridad nacional como las telecomunicaciones están en manos de compañías extranjeras? ¿Soberano un país donde pese a que el monopolio es inconstitucional se le concedió uno, por ejemplo, a la cervecera Ambev, de capital brasileño? ¿Soberano un país donde la economía está bajo la supervisión del FMI? ¿Soberano un país donde más de la mitad de la población es pobre? ¿Soberano un país donde, hasta 2015, morían 92 madres por cada 100,000 niños nacidos vivos y en zonas como la frontera alcanza a 124? ¿Soberano un país donde la mortalidad infantil es de 20.8 por cada mil nacidos vivos? ¿Soberano un país con cerca del 22% de su población emigrada? No, no entiendo de cuál soberanía me hablan. Quizá no tengo suficiente sensibilidad para las sutilezas patrióticas. Quizá.

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  4. Distinguida Margarita, le agradezco el artículo sobre el Pacto Migratorio. Hace un par de días unos amigos me pidieron que les explicara sobre el particular y reconozco que fue una opinión deficiente. De modo que les prometí localizar el pacto, leerlo y volver a tratar el tema con ellos. Ahora, luego de leer su artículo les compartí a todos ellos y en mis redes y en cuanto lea completo los documentos de Nueva York y el pacto mismo reforzaré mi opinión con mis amigos.

    Gracias por sus aportes.

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