Fidel Lorenzo Merán, el presidente del CODUE, insiste tercamente en erigirse en la voz de todos los creyentes evangélicos y en orillarlos a las posiciones políticas más retrógradas. Afín a la Fuerza Nacional Progresista, a cuyas proclamaciones de candidatos ha asistido con regularidad, Lorenzo Merán ha asumido posturas en torno al tema migratorio que siembran dudas sobre su firmeza en un valor consustancial a la prédica evangélica: la solidaridad y el amor al prójimo. Basta con “googlear” su nombre y el resultado será una avalancha de opiniones en las que advierte, como lo hacen los Vinchos, sobre el peligro que corren la soberanía, la identidad, etc., y llama a deportaciones masivas de ese que no es prójimo, sino “haitiano ilegal”. ¡Menuda manera de ser cristiano! Ni qué decir sobre sus posiciones sobre los derechos reproductivos de las mujeres y el matrimonio igualitario. Ayer domingo la emprendió contra Minou Tavárez Mirabal y contra Sergia Galván, a quienes llama abortistas y defensoras de la agenda LGTB.

fidel lorenzoInsiste asimismo en que dará a conocer los nombres de los candidatos por los cuales los evangélicos no deben votar. Y me parece bien, solo que como el presidente Danilo Medina observó el Código Penal por vulnerar los derechos reproductivos de las mujeres, sometió la Ley 169-13 para tratar de enmendar la vergüenza que supuso y sigue suponiendo la sentencia TC 168-13, y aceptó a Wally Brewster como embajador, y como, de su parte, el candidato del PRM Luis Abinader ha criticado públicamente la susodicha sentencia, participado en actos de solidaridad con los desnacionalizados y reunido amigablemente con el embajador norteamericano, es de esperar que Lorenzo Merán los ponga a la cabeza de su lista de objetables. De lo contrario, estaría cogiendo piedras para los más chiquitos y eso tampoco parece muy cristiano, que digamos. Y, desde luego, si no los incluye sería un oportunismo tan obvio que daría vergüenza ajena.

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